Llegamos pronto a Vinalesa para realizar nuestro segundo entrenamiento de Vivencias en el Dojo con los maestros de Karate G8, en el que me acompañará el compañero y maestro Pascal Theau de Karate Okami. Vinalesa es una población de l’Horta Nord de Valencia, una de las tantas que hay en esta zona, que tienen un gran problema a la hora de acceder a las mismas, puesto que las carreteras son estrechas y serpentean por las huertas, pero esto es una gran ventaja, puesto que son lugares con ese encanto especial que tienen los pequeños pueblos que viven de la huerta. Son más tranquilos y más agradables que las ciudades dormitorio que rodean la capital del Turia.

El dojo de Karate Kyusho se encuentra en una antigua fábrica de seda, que dan un espacio ideal para la práctica de karate. Cuando llegamos encontramos a José María estirando a solas en el mismo, y en seguida viene a saludarnos animosamente. La gente comienza a llegar y a charlar entre ellos, siempre con un previo saludo en rei. Tras un vistazo a las fotos de los maestros, curiosamente todos del karate de Okinawa, puesto que no encontramos a maestros como a Kanazawa o Kase, sino a Funakoshi o Motubu, pasamos a hacer algunas preguntas al maestro Jose María Illán.

P. ¿Qué tipo de karate entrenáis en el Club Karate Kyusho? ¿Optas más por el karate deportivo o por el tradicional?

2R. Todo. Nosotros cuando hacemos kumite lo hacemos deportivo porque es la forma en que la gente no se haga daño. Además el kumite deportivo te permite trabajar la distancia, el timing... y eso es importante. Luego a nivel técnico trabajamos karate tradicional: "mi karate tradicional", que es mi particular visión del mismo, que no se parece en nada a la visión del karate tradicional que hay por ahí. Para mí el karate tradicional es el karate más antiguo, el que viene de Okinawa. No es el karate Shotokan. De hecho el Shotokan es el que rompió con la tradición, por lo que no entiendo cuando algunos compañeros de Shotokan dicen que ellos son el karate tradicional, cuando la historia nos dice que el Shotokan vino a romper dicha tradición. Nosotros lo que hacemos es, intentando dar una visión de la base del karate, trabajamos katas de distintas escuelas: Shotokan, Shito-ryu, Goyu-ryu, Matsubayashi-ryu y Shorin-ryu. La idea es que desde el punto de vista de un kata moderno explico a mis alumnos versiones más antiguas. También intento que ellos entiendan lo que están haciendo: no se trata tan sólo de hacer un kata coreográficamente. Me esfuerzo mucho en que mis alumnos, cuando hacen un movimiento, entiendan qué es ése movimiento y cómo han de aplicarlo en un combate real. El problema está en que actualmente el kata se ha separado del kumite, y esto es bajo mi punto de vista erróneo. El kata es la base de la pelea. El kumite se ha deportivizado, por lo que cuando se pelea con reglas no puedes utilizar las técnicas del kata. Las técnicas del kumite están hechas con el fin de puntuar, mientras que las técnicas del kata están hechas para matar.

KyushoP. ¿Qué opinas del hecho de que el karate se haya hecho olímpico?
R. Me parece bien. Deportivamente hablando me parece perfecto. El karate olímpico tiene la faceta deportiva y por tanto me parece bien desarrollarla hasta las últimas consecuencias. ¿Por qué no? Si ya estamos haciendo competición de karate, no tiene sentido cortarnos las alas y decir "no vamos a ser olímpicos, si no perderemos nuestra esencia". Ya está pasando y ha pasado algo similar a lo del judo o el taekwondo. Pero no me preocupa. Cada uno tiene su propio camino.

P. ¿Y tus alumnos están de acuerdo?
R. Mis alumnos me siguen. Yo tengo mi faceta deportiva: he sido competidor, y de vez en cuando aún salgo “a pelear por ahí”. Me gusta y me lo paso muy bien. Creo que aporta muchas cosas buenas, pero también tengo mi faceta tradicional. No sólo tengo que saber pelear contigo para ganarte en un combate deportivo. Tengo que saber pelear contigo para salir de una situación real, y eso es lo que estamos trabajando y tratando de enseñar. Hay muchos detalles que están en los kata, por ejemplo, simplemente la colocación de la mano. En el kata Annan, por mencionar uno, hay competidores de alto nivel (no diré nombres) que colocan la mano con la palma frontal, lo cual no tiene sentido. La mano se coloca en forma de garra, proveniente del estilo Ryuei-ryu, el estilo del tigre. El movimiento pretende atacar el ojo, con lo que si escondo el dedo para que la mano me quede bonita, la técnica pierde su efectividad. Si el competidor sabe en qué consiste la técnica no hay problema. El problema está en que normalmente los competidores ignoran el cometido de la misma (yo lo he comprobado). Sucede lo mismo con el ippon ken del kata Suparimpei. En competición se busca la espectacularidad, la rapidez, pero no la efectividad. Si una técnica no es efectiva, bajo mi punto de vista, esa técnica en karate no se debe hacer.

456P. ¿Qué te han aportado tus viajes a Okinawa?
R. Sobre todo confirmar mi teoría desde hace muchos años. Allí las técnicas se trabajan buscando la efectividad real. En sus kata no se busca tanto la estética como la explicación y la efectividad de esas técnicas.

P. ¿Y no te da miedo que el karate deportivo acabe apartando al karate tradicional totalmente?
R. Eso ya ha ocurrido, aunque como se puede comprobar aquí no totalmente. No podemos apartar la vista a la realidad, que a veces tratamos de negarnos. El karate en su momento creó estilos. Estos estilos anteriormente no existían. Después ha aparecido un estilo más: el karate de competición. Hay que aceptarlo, desarrollarlo y sacarle su parte buena. Todos los estilos tienen sus cosas buenas y sus cosas menos buenas, incluyendo el karate de competición. 
Hay gente que se encierra a entrenar una sola cosa y yo lo que intento cuando entreno y cuando aprendo o enseño a otros compañeros es tratar de hacer ver que el karate es como una gran familia que viven todos en una casa, y donde cada estilo vive en una habitación. Si no te asomas al resto de habitaciones te estás perdiendo lo bueno o lo malo de estos. Yo he decidido asomarme al resto de habitaciones con mis compañeros, a ver qué me pueden aportar. Entreno con todos estos estilos y trato de coger lo que mejor se adapta a mis circunstancias, que por supuesto son diferentes a las del resto: no puedo hacer un karate como el maestro Motobu porque no tengo su fuerza, simple y llanamente. Ni como el maestro Uechi, porque no soy tan duro como él, me rompería en dos días. Pero sí puedo coger algunos aspectos de su karate que puedo adaptar a mi fisionomía. ¿Por qué me lo tengo que perder? 
También estoy obsesionado con los kata. Yo he sido competidor de kumite y se considera que yo soy "más experto" en kumite que en kata, pero yo me considero más experto en kata que en kumite. Le he dedicado muchas más horas de estudio al kata que al kumite. El kata necesita su profundización: ver un movimiento para que sirve en distintas circunstancias. Un movimiento (de defensa) no me puede servir contra un sólo ataque, puesto que estoy perdiendo el tiempo. Para 200 ataques diferentes no pueden haber 200 defensas diferentes. Una defensa tiene que servirme ante multitud de ataques y un ataque puedo defenderlo con multitud de defensas: y eso está en los kata. Por ejemplo tekki shodan es un kata estupendo para practicar el kumite, por su gran variedad de aplicaciones. Y como este hay infinidad de ejemplos.

7P. ¿Te ha ayudado mucho tu profesión de médico en el karate?
R. Me ayuda mucho. Comprendes mejor muchas cosas: la biomecánica de los movimientos, el por qué haces las cosas y como consecuencia algunas técnicas son más efectivas. El conocimiento de la anatomía es muy importante. Los maestros antiguos sabían anatomía mientras que los maestros actuales la desconocen. Se dice que el karate se ha especializado en los atemis (técnicas de golpeo), pero yo creo que no. El karate tiene muchísimo de agarres, de proyecciones, de luxaciones, de estrangulaciones, de escapes... y eso está en los kata. Por ejemplo, todos los giros de un kata son proyecciones. El atemi no es un golpe como el de boxeo, que es fuerte y contundente, que hace mucho daño pero busca golpear. El golpe de karate busca golpearte pero en función de dónde te golpeo me dice cómo te golpeo, y ahí la importancia de la anatomía. Los movimientos llevan una determinada dirección para un determinado objetivo. El ser médico me permite conocer el porqué de estas técnicas, puesto que sabes dónde están los ganglios nerviosos, los tendones, las principales arterias... y eso se lo puedo enseñar a mis alumnos.

P. ¿Qué importancia le das a la cultura general (medicina, historia, ética, pedagogía...) para un maestro de karate?
R. Yo creo que una persona que estudia karate tiene que estudiar todo lo que lo rodea, puesto que si no, no va a poder comprenderlo. Esto implica conocimientos avanzados en todas estas disciplinas. Considero importante que la gente no se dedique sólo a dar patadas y puñetazos, puesto que entonces estamos haciendo un deporte, no un arte marcial. Por ejemplo un campeón olímpico no necesita saber de dónde viene el karate. Pero eso no sucede con un karateka tradicional.

P. ¿Qué opinas del protocolo, la etiqueta y el comportamiento en el dojo?
R. Ahí soy más laxo. Cuando era más joven era más rígido. En la juventud parece que las personas que tienes alrededor tratan continuamente de medirse contigo y yo en aquel momento tenía que demostrar que era el profesor, con lo que una forma de poner una barrera y demostrarlo sin llegar a necesitar el enfrentamiento directo era mantener un protocolo muy férreo: saludos, silencios... Ahora ya soy más mayor, los alumnos ya no buscan medirse conmigo, ya no necesito tener esa disciplina para que las clases funcionen. Sí que saludamos, hacemos mokuso, manteniendo un mínimo de disciplina (esto no es fútbol) pero ya soy más laxo. Durante el calentamiento se habla, se hacen bromas, pero dentro de un orden.

P. ¿Y el entrenamiento con niños?
R. Eso mi hermano Miguel, yo ya me canso (risas). Con los niños hemos cometido el error a veces de pensar que no hay que meterles disciplina, que no hay que cansarlos y que sólo hay que divertirlos. No pasa nada porque se les inculque disciplina, porque se les canse, o se les explique las cosas como son. Incluso ellos son mucho más tradicionales que los adultos. Les explicamos cómo es un kata y como es un kata en su forma de competición para que los árbitros les puntúen más y ellos lo entienden perfectamente. No tienen ningún problema en diferenciarlos, mientras que a los adultos les cuesta más captarlo. Si hay que reñirles se les riñe, se entrena en clase, se hacen flexiones... Los padres están encantados, y los niños quieren mucho a Miguel, a pesar de que es un profesor duro y no se caracteriza por su cariño (risas)

P. ¿Utilizas internet para aprender karate?
R. Utilizo todo lo que tengo a mi alcance: libros, videos, cursos y también internet. Veo muchos videos y mucha información, pero hay que saber bien lo que se ve y lo que se busca. De hecho mi primer viaje a Okinawa fue organizado totalmente por internet. Fui admitido por ellos por internet y me convencí de lo que hacían por internet. Con lo que me parece una herramienta que nos ha facilitado mucho a los que estudiamos karate.

P. ¿Y no vas a escribir nunca tus viajes a Okinawa?
R. Pues no lo había pensado, pero parece una buena idea.

8Tras la entrevista pasamos en seguida al entrenamiento. Saludamos en yoi dachi, y pasamos a calentar. Tras correr el calentamiento se hace en filas, no demasiado fuerte pero sí centrado en mover bien las piernas, puesto que el trabajo de hoy se centrará en la velocidad de los keri.

Así pues tras el calentamiento nos ponemos por parejas y cogemos los pao. Trabajamos mawashi geri, y ura mawashi en tres alturas, con las dos piernas y con las dos guardias, tratando de hacer diana con técnicas fuertes a nivel chudan, pero buscando marcar en las técnicas jodan.

La importancia de este trabajo radica en comprender el contacto y el impacto de un keri, combinándolo con el movimiento del cuerpo y el equilibrio del mismo. De igual manera que es importante el trabajo de makiwara, los pao nos ayudan a buscar la realidad de los golpes, en este caso de los keri.

La clase físicamente es exigente, y acabamos todos con una sonrisa de oreja a oreja por el trabajo bien hecho.  Una gran experiencia que seguramente volveremos a repetir.

El maestro Illán es una persona apasionada, directa y valiente. Alguien que ama su profesión y que vive con intensidad el karate, donde pone su vida y su alma. Se podría decir que sus dos grandes pasiones son el karate y sus dos hijos. Sensei Illán es un hombre versado, un hombre culto. Le encanta investigar y tiene gran conocimiento que aportar sobre las diferentes formas de apreciar este arte: un activo poco aprovechado. El maestro Illán es impulsivo, y a veces llega incluso a intimidar en el trato, puesto que no estamos acostumbrados a tal franqueza en una sociedad que vive de la apariencia. Continúa con una capacidad física propia de un joven de treinta años, con una gran fortaleza y velocidad basada en el duro entrenamiento. La edad le ha hecho madurar y convertirse en alguien que mira con ojos de larga experiencia lo vivido en este arte, y esto le ayuda a tener un prisma con una visión de la que todos deberíamos de tomar nota y aprender.

9 g

Fernando Gallego. 3 Dan RFEK
Secretario Karate G8