"El objetivo final del karate, no radica en ganar o perder, sino en la perfección del carácter". Estas palabras del gran Funakoshi resumen la filosofía del Sensei Miguel Asensi, 7º Dan, director técnico y maestro del Club Karate Edeta de Llíria.


En la primera de las que esperamos sean una serie de visitas, los abajo firmantes nos dispondremos a realizar un entrenamiento en cada dojo, con la idea de experimentar en primera mano el karate que se realiza en ellos. El maestro Asensi se inició en las artes marciales con el judo, pero una lesión en el hombro le impidió continuar practicándolo. Fue entonces cuando se interesó por el karate, observando que en este deporte no sufría del hombro que tenía lesionado. Con el tiempo este se fue fortaleciendo y su lesión desapareció. Tuvo como primer maestro a Juan Manuel Fernandez Belmonte, y consiguió ser 1er Dan en 1978. Posteriormente estuvo como maestro en el gimnasio Katshiro de Benaguassil, para formar su propio dojo (el Edeta) el año 1982, poniendo el nombre de la antigua Llíria de la época romana y haciendo honor a esta. No nos cuesta mucho encontrar la dirección del Camí Ample 7, tomando la salida hacia la población de Alcublas desde la calle principal de Llíria. Miguel nos recibe con los brazos abiertos, con notable amabilidad y mostrando una gran hospitalidad, su sonrisa y sus gestos afables rápidamente nos dan una idea del tipo de hombre que tenemos delante: generoso y humilde, como gran maestro que se precie. De la vieja escuela. Viste su camiseta del club y en su mano lleva una tisana y un racimo de uva pinta de la zona, que en seguida se presta a ofrecernos. 

Tras el primer intercambio de saludos, comenzamos a charlar acerca de nuestra pasión: el karate. Una de mis primeras preguntas ya nos dará una idea de la idea del tipo de karate-do que persigue Miguel Asensi. Cuando le preguntamos si su dojo se decanta más por la línea deportiva o por la tradicional, él nos responde con otra pregunta: “¿Cuál es para ti la diferencia?” Para Miguel Asensi “karate es karate” sin la coletilla conocida como “tradicional”. Cada cual debe explorar su camino, pero Miguel tiene claro que lo que permite continuar hacia adelante al club Edetano, no es el karate deportivo, donde cuatro técnicas son suficientes para destacar como ”buen karateca”, sino el karate que le enseñó su maestro y el que aprendió de maestros como Kase , Shirai, Osaka ,Aoki, Kawazoe, y otros muchos, referentes en su pensamiento y enseñanzas. El karate que practican sus alumnos con fidelidad. El karate es karate, sin importar la línea deportiva, ya sea la tradicional, como se conoce comúnmente, o la deportiva. Miguel pone énfasis en explicar que a los alumnos hay que darles lo que ellos necesitan: si se es competidor hay que mostrarles la línea deportiva, y si no la línea de karate como persona humana: karate-do. Es importante mostrar el karate como una forma de vivir que sea respetuosa tanto en el dojo como fuera de él.

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Aunque Asensi ha explorado muchas facetas de las artes marciales, se siente en cierto modo atraído hacia la línea seguida por la JKS (Japan Karate Shoto), y por maestros como Kagawa y especialmente del legado de Tetsuhiko Asai. Ejemplo de ello será el trabajo de los “Junro”, o katas básicos del Asai Ryu, que van desde el Junro Shodan hasta el Junro Godan, entre otras muchas variantes del Shotokan. Esta fue la línea central del trabajo en el dojo, realmente interesante, lo cual de nuevo nos da de bruces con la idea de que el karate es un universo tan inmenso que ni en diez vidas podríamos explorar y aprender totalmente. Nos cuenta el maestro Asensi que la persona que más le impactó dentro del karate fue el maestro Kase, por su humildad en la enseñanza del karate y muy especialmente como persona, en su trato con los alumnos cuando asistían a alguno de sus muchísimos cursos. En estos momentos su maestro guía es el maestro Shirai con su forma de enseñar. También nos habla del karate como fuente de salud, no buscando movimientos o técnicas que puedan lesionarnos, en contra de lo que pueda suceder en otras disciplinas de las artes marciales, y esto es algo que Miguel tiene muy en cuenta. Muchos de los aspectos antes descritos nos recuerdan en gran medida a los seminarios del maestro José Baeza. Y claro, efectivamente son amigos íntimos, como así comprobamos en algunas de las fotos que tiene expuestas en su gimnasio.

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Los alumnos de Karate Edeta bromean y muestran gran vivacidad y simpatía fuera del dojo, pero dentro de él se observa gran respeto y disciplina. Destacar la figura del Senpai y cómo éste ejerce su función y el resto la acata. Sin embargo, el Sensei Asensi no considera como Senpai a ninguno de sus alumnos avanzados. Para él son eso, alumnos que se involucran y ayudan en las tareas del orden, calentamiento y demás funciones que en otros lugares podrían ser consideradas específicas de un Senpai. La clase se centra en algunas técnicas de cadera y coordinación de puño, incidiendo en la importancia de generar la energía desde la rotación de la cadera, para pasar posteriormente a kihon y kata Junro Shodan. Las explicaciones de Miguel son precisas y certeras, y la atención de sus alumnos respetuosa y silenciosa, a pesar de su juventud. Posteriormente trabajamos Heian Sandan desde un punto de vista muy personal y curioso, ya que se combinaron series en omote y otras en ura, manteniendo el embusen original. No da tiempo para mucho más, puesto que tenemos que volver a Valencia, pero sí estamos un rato más charlando con Miguel, que nos enseña las instalaciones sin perder la sonrisa.

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Nos recalca un mensaje cuyo objetivo único es dar a sus alumnos un legado; que sean buenas personas y sepan practicar karate tal como él lo concibe, en mayor o menor medida, sin grandes pretensiones, sin intención de ser campeones de Europa, simplemente con la humildad de que alguien, algún otro maestro en otro lugar, al ver a estos chicos pueda pensar “este alumno ha trabajado la cadera, las posiciones, la técnica. Este alumno ha aprendido karate”. Un auténtico placer el visitar este lugar y beber un sorbo del conocimiento de este gran maestro. Desde luego para repetir. Y para todos aquellos karatekas de la zona del Camp de Turia, recomendarles sin lugar a dudas que no dejen de aprovechar la oportunidad de tener a uno de los grandes tan cerca.

Texto y fotografías: Fernando Gallego - Vicepresidente Karate G8. Revisiones: Daniel Tchey - Secretario Karate G8.